Líderes del calzado leones celebran el día de San Crispín

La Iglesia católica pidió a empresarios de la cadena cuero-calzado de León tener la fortaleza y tranquilidad necesarias, ante las presiones que ejerce China en el mundo y tomen como ejemplo a los santos mártires Crispín y Crispiniano.

En la tradicional misa del 25 de octubre donde se alaba a ambos personajes como patronos de ese sector industrial, Salvador Jiménez Hernández, vicario de la parroquia del Señor de la Salud (ubicada en el Barrio Arriba de esta ciudad) rememoró el martirio y la decapitación que padecieron los dos hermanos zapateros a manos del co-emperador Romano Maximiano Herculeo:

“Es así precisamente como mueren, pero estos hombres, estos hermanos, Crispín y Crispiniano, nunca se echaron para atrás en momentos de prueba y de dificultad, sino más bien con ese valor y con esa valentía continuaron hacia adelante”.

En ese sentido el párroco con voz firme se dirigió a los empresarios que asistían a la ceremonia religiosa para señalar que “es innegable” que la industria tradicional de León enfrenta retos al encontrarse inmersa en los vaivenes de la globalización comercial:

“No podemos negar la situación que vivimos hoy en nuestra ciudad en cuestión del calzado y de curtiduría, donde podemos hablar de que esa intervención de China, nos pone en cierto nerviosismo, pero el libro de la Sabiduría nos dice que en el momento de la prueba es donde podemos ser fuertes y podemos salir adelante y este es el momento, vamos a dar testimonio de fe y poner la esperanza en Jesucristo”, subrayó.

Para terminar el representante de la Iglesia católica, al igual que pidió fortaleza a los empresarios del sector cuero-calzado, también requirió, sobre todo a aquellos que viven en bonanza económica, desarrollar empatía y solidaridad con desposeídos y necesitados de ayuda:

“Como decían Crispín y Crispiniano, que tenían fama de buenos curtidores y zapateros cobraban a la gente pudiente lo que debían de acuerdo al calzado que realizaban, pero también tenían la virtud de ayudar al más necesitado remendando, reparando o incluso regalando calzado a la gente pobre y sencilla; qué grandes hombres, cuánta caridad, eso era una gran virtud que hay que replicar”.

Para terminar la predicación, el vicario de la parroquia del Barrio Arriba dijo:
“Dichosos los perseguidos por causa de la justicia y por causa del evangelio porque de ellos será el reino de Dios y dichosos ustedes que han venido a acompañarnos en esta celebración”, concluyó.

Fuente: http://www.oem.com.mx/elsoldeleon/notas/n2746934.htm

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