Articulo Moda

Moda y actitud para ser, o no, un ‘hipster’

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La negación podría ser el primer síntoma del ‘hipsterismo’, y es que pedir a quienes se han sumado a esta movida urbana que se identifiquen como tales iría en contra de sus propias características: la autodefinición les significa también el estancamiento. Un estancamiento que no se permiten al buscar la ruptura con las convenciones sociales y al asumir los cambios de la sociedad desde una perspectiva alternativa. Ser y no ser a la vez o la moda de no estar a la moda son las paradojas que sumen a esta subcultura en un pozo de dudas, parodias y cuestionamientos sobre si se trata de una forma de expresión, de un estilo de vida o de la postura del momento.

"Odiar a un ‘hipster’ es bizarro porque es odiarse a uno mismo un poco", escribió Eduardo Varas para Soho, en marzo del 2012. A simple vista son fácilmente identificables por el vestuario y los accesorios que utilizan: una apariencia desaliñada, sombrero, lentes con marco grueso de pasta, pantalones ‘pitillo’, botas (militares o cowboy), sandalias o zapatos de lona (Converse, cuando no Venus). Aunque lo importante es darle una firma de autenticidad al ‘look’ y ser el primero en proponer un estilo, que luego será masificado. Las apariencias han variado sutilmente desde que el término se empezó a utilizar en los 40, para referirse a los jóvenes blancos que buscaban emular a los músicos negros de jazz. Han variado, pero no se podría decir que van a la par de los tiempos, pues se busca que lo viejo vuelva a ser nuevo.

El ‘hipster’ actual tiene en manos los más recientes ‘gadgets’ junto a los vinilos o casettes de antes; y puede usar una cámara fotográfica análoga o registrar su vida en ‘románticos atardeceres’ expuestos a los filtros de Instagram. Esa puesta en escena del ‘hipster’, cuando se trata de un ‘feeling’ genuino, se asume como la proyección de un pensamiento y de una forma de ver el mundo. Pasando las fachas, los gustos del ‘hipsterismo’ se decantan por la música independiente -‘indie’-, cuyo espectro va desde el jazz, pasando por los clásicos de Oasis o Arcade Fire, hasta las propuestas recientes de Belle & Sebastian, Neon Neon, Margot & The Nuclear So and Sos… o de algunos de los sonidos que se difunden por el portal pitchfork.com.

Con el cine sucede lo mismo, desde los filmes europeos de los 60, hasta las producciones de Wes Anderson o Jim Jarmush. Y de la literatura no se diga. Los clásicos apuntan a la generación beat, con ‘En el camino’, de Jack Kerouac; ‘El almuerzo desnudo’, de William Burroughs; o ‘Aullido’, de Allen Ginsberg; mientras que el resto de lecturas buscan las firmas de Marcel Proust, de Roberto Bolaño, de David Foster Wallace… Eso cuando los interes no los guíen por los caminos de la ciencia ficción o la fantasía. Además de esos contenidos culturales, el ‘hispter’ actual ostenta una preocupación por el ambiente y un aprecio por los productos orgánicos. Claro, la actitud es parte fundamental para reconocer a un ‘hipster’: despreocupado y argumentando su visión del mundo desde la ironía -o desde el intento de estructurar una-. Así, los ‘hipsters’ parten de la moda o se expresan con ella… identifíquelos…

Vinilos:

El aprecio por los formatos del pasado (vinilos, casetes y los reproductores de ellos) se conjuga con el apego por la bandas ‘indie’ actuales, cuyas propuestas se hallan en las redes sociales. Verlos con un LP y con un iPhone es igual de común. Asimismo, son asiduos de los conciertos donde menean ligeramente su cabeza.

Accesorios:

Loncheras de lata o morrales desgastados son apetecidos por el ‘hipster’ para transportar sus alimentos orgánicos y no sucumbir ante la comida rápida de las cadenas. Se trata de un accesorio útil para portar sus pipas antiguas y sus cigarrillos -baratos-, pues fumar a pesar de la convención les resulta contracultura.

Fotografía:

Ya sea guardando los recuerdos en el rollo y el papel, mediante una cámara fotográfica análoga; o registrando el día a día mediante los filtros del Instagram, el ‘hipster’ siente una fascinación por la imagen como medio expresivo de sus formas de ver el mundo y acercarse a los demás. Lo preferido son los paisajes idílicos.

Artículos:

Un teléfono de disco o una máquina de escribir suman romanticismo a esta tribu urbana. Si bien la primera opción para hallarlos está en los mercados de pulgas o en la bodega del abuelo; la añoranza por los objetos de décadas anteriores ha creado una demanda que algunas tiendas se han propuesto satisfacer.

Aspecto:

Se trata de lograr una higiene equilibrada. Sobre el hipster pesa la acusación del poco baño; pero lo que su sucede es que cuidan de una apariencia desaliñada. Los cabellos sueltos y un tanto descuidados, los bigotes y la barba -abundante o no- están para mostrar una postura frente a los modelos de belleza.

La red social que devino en tribu urbana.

Si como dicen ciertos teóricos de la posmodernidad, el ser existe en su representación y la cultura en el simulacro, la exacerbación de ello vendría con los ‘floggers’, una tribu urbana para quienes la imagen está ante todo. El nombre de esta subcultura es un apócope de los usuarios de Fotolog.com, los ‘fotologers’, quienes construyen un blog, cuyas entradas no son escritas sino que se hacen de imágenes. Pero la derivación hacia una tribu urbana sumó otros elementos en quienes se integran en ella.

Primero se los identifica por su aspecto físico, construido con el fin de llamar la atención. La vestimenta es colorida -extremadamente colorida- tanto en pantalones ceñidos, blusas holgadas y chalecos llamativos, como en los accesorios que completan el ‘look’. El estilo de corte de cabello también es una marca: un flequillo que cubre parcialmente los ojos. La ideología que caracteriza a esta colectividad se basa en el culto al propia imagen y al deseo de poseer admiradores y de ser reconocidos: su popularidad como ‘floggers’ se mide por la cantidad de usuarios que los agregan como amigos (un acto que en su jerga se llama ‘effear’) y por los ‘likes’ que tiene sus entradas. Así, distan mucho de inmiscuirse en temas sociales. La tendencia, cuyo origen se supone fue Argentina, se apunta sus seguidores entre hombres y mujeres de entre 12 y 20 años. Entre los ‘floggers’ más conocidos está ‘cumbio’, cuyo nombre real es Agustina Vivero. La tribu ha sido sujeto de críticas por parte de los punks.

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Tomado de: http://www.elcomercio.com/entretenimiento/Ecuador-hipsters-tendencias-moda-culturas_urbanas-estilo-subcultura_0_980302017.html

Fotos:http://www.google.com.mx/search?q=hipsters&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ei=Ku8YUtuwDtKu2gXF9YHYAQ&ved=0CAcQ_AUoAQ&biw=1366&bih=624#fp=e7d0e2ea3ff30f04&orq=parejas+estilo+hipster+&q=parejas%20estilo%20hipster&tbm=isch&imgdii=_

http://www.google.com.mx/search?q=hipsters&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ei=Ku8YUtuwDtKu2gXF9YHYAQ&ved=0CAcQ_AUoAQ&biw=1366&bih=624#fp=e7d0e2ea3ff30f04&q=estilo+hipster+mujer&tbm=isch&imgdii=_

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