Historia

Abrigos de hoy y siempre

Todo lo que necesitas saber de una prenda que, aunque la luces apenas unos meses, es un básico de tu fondo de armario.

No importa desde qué lugar del mundo nos estés leyendo, uno nunca sabe cuánto frío va a pasar en un día otoñal, o dónde va a acabar viajando por sorpresa. Si nos detuviéramos en una explicación simple, podríamos decir que un abrigo -también denominado gabán, por ejemplo- es una prenda de vestir cuya altura baja de las caderas, se abrocha al frente con botones y en ocasiones se acompaña de cinturó. Pero un abrigo es mucho más.

Su nombre procede de la palabra latina apricus, que podría traducirse como una defensa contra el frío, y además de ser una prenda de vestir, también simboliza brindar auxilio, protección o amparo a una persona. Más allá de ser una prenda que protegía del frío, en épocas anteriores, quien lo lucía marcaba una diferencia social. Así por ejemplo en la Antigua Roma el ciudadano libre se envolvía con su toga diferenciándose de los esclavos. Pasados los siglos, en la Edad Media sólo los nobles tenían el privilegio de lucir una prenda llamada hopalanda y así se mantuvo algunos siglos. Ya en el XIX el abrigo da paso a la llamada levita, de mayor largo y propia de la clase alta y comienzan a fabricarse en piel. El primer abrigo de piel que se conoce data de 1893, y desde entonces es un símbolo de estatus social.

Hoy hay tres grandes grupos en los que se podrían agrupar los abrigos: overcoat (largo con mangas y se lleva encima de otras prendas), topcoat (similar al overcoat pero más ligero y más corto) y greatcoat (más pesado y de corte militar).

El abrigo para que lo sea, debe ser de manga larga, puede o no llevar capucha, siempre irá abrochado en el frente y puede elegirse en diferentes materiales, como lanas, pieles, cueros, etc. Aquí elegimos algunas ideas para que te resguardes del frío con estilo.

Chesterfield

Es sin duda el más clásico de todos los que puedas encontrar y se viene usando desde el año 1830, asociado al sexto conde de Chesterfield, quien los mandaba confeccionar a sus sastres en Londres. La versión original era más formal que la actual, ya que el cuello y los botones estaban forrados en terciopelo. Lo que no ha cambiado es su corte, recto y holgado y su altura, generalmente hasta la rodilla.

Abrigo Chesterfield

Montgomery

También se le conoce como trenca y tiene su origen en la Gran Bretaña de finales del siglo XIX aunque comenzó a hacerse popular durante la II Guerra Mundial cuando el general de las fuerzas armadas británicas, Berbard Law Montgomery (de ahí el nombre) lo impone como uniforme de la marina británica.

Suele estar confeccionado con lana o algodón, lleva capucha, bolsillos con solapa y se caracteriza por unos botones de madera.

Abrigo Mongomery

Topcoat

Es similar al Chesterfield aunque está pensado para aportar más comodidad. Si el topcoat está pensando para ir por encima de un traje, pues no hay mejor complemento, éste al ser más corto y ligero, sí se convierte en una prenda de abrigo elegante pero funcional. Son muchos los que se pueden encontrar en el mercado y los que más demanda el hombre que quiere ir abrigado.

Abrigo Topcoat

Paletot

Este modelo procede del francés y se usa para describir un abrigo corto, de líneas entalladas que puede presentarse en versión cruzada. Hoy, sin perder la formalidad, suele verse mucho en las calles sobre todo para ir al trabajo aislado del frío. Suele tener las solapas de pico, además de cierta inspiración navy, un color éste que te combinará tanto con look más casual como más arreglados.

Abrigo Paletot

Via: Burberry/Paul Smith

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