Articulo

Historia de la industria zapatera en León, Guanajuato

Crisis van y crisis vienen, pero la industria típica de León sigue viento en popa. La producción zapatera, tanto de los pequeños talleres-también llamados “picas”-como de las grandes factorías, va en pleno ascenso.
¿Cómo empezó el desarrollo de esta hoy colosal industria? Quizá por ese sentimiento de grandeza que todos los mexicanos heredamos de nuestros antepasados indígenas, cuyo símbolo de nobleza y preeminencia consistía en el derecho a usar zapatos.

La ciudad de León está considerada como el emporio de los zapatos; sin embargo, los primeros talleres formales de producción de calzado eran lugares en los que “se trabajaba mucho y se sacaba poco”. En el año de 1645, con rudimentarias herramientas de madera, 36 familias, entre españolas, mulatas e indígenas, fabricaban los zapatos que posteriormente lucirían con orgullo los personajes más encumbrados del virreinato.

Pero un buen día llegó a León el ferrocarril, y con él la maquinaria para aligerar la carga de la producción del calzado y la oportunidad de exportar a los Estados Unidos. Texas fue el primer estado de la Unión Americana que compró masivamente los regios zapatos leoneses.

Pasaron los años y otra industria básica para el calzado se desarrolló a gran velocidad: la curtiduría se convirtió en fuente de trabajo para muchos nativos y en imán para foráneos que ansiaban progresar. Con la curtiduría en pleno desarrollo y produciendo pieles de alta calidad, la industria del calzado se incrementó de tal forma que casi cada casa era una pequeña “pica” o taller familiar.

La primera fábrica de zapatos que sentó las bases y forjó los lineamientos para convertirse en empresa formal, fue “La Nueva Industria”, que comenzó a trabajar en 1872 bajo la batuta de su dueño, don Eugenio Zamarripa.

Para el año de 1900, el 17% de la población económicamente activa laboraba en la industria del cuero, en cualquiera de sus formas, a pesar del éxodo poblacional originado por la devastadora inundación de ‘la ciudad en 1888.

Don Teresa Durán fue el primer empresario zapatero que, en 1905, tuvo la visión para emprender la producción en serie, con una área para fase de proceso, en un lugar diseñado para tal efecto, y con servicios como baño y comedor para los trabajadores.

Actualmente, los zapatos de León ya no sólo son buscados en la República Mexicana, sino en casi todo el mundo, pues decir calzado del Bajío es decir calidad, comodidad y buen gusto.

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