Moda

Seducción y moda: el poder del vestir

El arte del seducir nos sirve para conseguir muchos de nuestros objetivos mediante la comunicación verbal y no verbal, siendo la moda un pilar fundamental de este último grupo. ¿Cómo nos ayuda?

¿Quién no ha intentado seducir a alguien en alguna ocasión? Seamos sinceros, nos encanta el universo de la seducción y todo lo que la rodea. El misterio que encierra, el juego intrínseco y el deseo que genera enciende todos nuestros sentidos y nos lleva a un estado de adictiva satisfacción. De algún modo, nos aporta seguridad y nos hace sentir mejores con nosotros mismos. Y, además, en ese juego la moda tiene un papel de lo más relevante. Pero… ¿qué es exactamente la seducción y qué vinculación tiene con la moda?

Existen múltiples definiciones sobre este término y por ello en ocasiones puede ser interpretado de forma positiva y en otras adquiere una connotación negativa. Según el Diccionario de la Real Academia Española, seducir es “engañar con arte y maña”, aunque al tratarse de un término tan emocional cada autor ha acuñado su propio término. Pero entonces… ¿Cuando seducimos estamos realmente engañando al otro o estamos mostrando aquella versión de nosotros mismos que los demás esperan encontrar y que deseamos transmitir? ¿Engaño o disfraz?

Seducimos cuando queremos despertar interés en el otro, captar su atención para conseguir un determinado objetivo o atraer a alguien sexualmente. Y esto lo vemos en múltiples campos. En el ámbito comercial es más que evidente, pues el vendedor siempre tratará de seducir al consumidor con las grandes propiedades de un producto y con el fin de generar una venta. Pero también se percibe en escenarios menos ambiciosos, como puede ser un orador que nos seduce para que mantengamos nuestra atención durante una conferencia, o un médico cuando nos seduce para aumentar nuestra confianza en él o ella antes de una operación. En estos casos, la comunicación verbal es primordial para la seducción, pero las palabras no siempre son la baza más relevante.

La seducción se encuentra vinculada con el equilibrio entre nuestra capacidad de comunicación verbal y la no verbal, y en esta última encontramos el vínculo con la moda, con nuestra imagen, y en cómo nos proyectamos a los demás. ¿Recuerdan la película Armas de mujer protagonizada por Melanie Griffith y Harrison Ford? En ella ya se ponía de manifiesto el impacto que tienen los recursos estéticos junto a los técnicos cuando deseamos alcanzar nuestros propósitos. Son importantes los dos. Y es que… Un profesional no sólo debe serlo, sino también parecerlo.

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Melanie Griffith demuestra el poder del vestir en la película Armas de Mujer.

Imaginemos que nos encontramos ante una entrevista de trabajo y deseamos con todo el alma ese puesto de trabajo. Podemos estar más que preparados para el puesto, pero inevitablemente el día de la entrevista pondremos una extrema atención a nuestra imagen: pulcritud, elección de un vestuario adecuado, puntualidad, corrección… Seguro que son elementos que ayudan a seducir al reclutador/a para que ese puesto sea tuyo. Si nos centramos en la elección de vestuario para una entrevista de trabajo. ¿Cuál de estos dos looks elegirías para ocupar una posición de product manager?

Estamos convencidas de cuál ha sido su elección, porque en el fondo existe un estereotipo de imagen que de forma inconsciente asociamos a determinadas situaciones. Esto en ocasiones genera graves injusticias porque no siempre un look equivale a una capacitación, pero es cierto que todavía en nuestra sociedad estos estereotipos tienen un gran peso.

Pongamos otro ejemplo. Ahora imaginemos que salimos de noche y vamos a una fiesta. Asiste también esa persona que nos gusta y, cómo no, queremos llamar su atención. ¿Nos pondremos lo mismo que llevaríamos para ir a un café con un compañero/a? Estamos convencidas que la respuesta es no.

La elección de la ropa interior, vestuario, peinado, maquillaje, esmalte de uñas, zapatos, complementos será rigurosa. Nada puede dejarse al azar porque cada uno de estos elementos dice “mucho” de ti o dice “aquello” que en esa ocasión específicamente quieres que diga. Analizar nuestra imagen, lo que proyectamos, nos ayuda a alcanzar nuestros objetivos.

Y para finalizar este artículo los animamos a reflexionar sobre un par de cuestiones:

1) Cuando tu objetivo es seducir a otra persona, tu imagen ¿cuan próxima o lejana está de quién eres tu realmente? 😉

2)¿Seducir es engañar con arte y maña o nuestro diccionario ha quedado obsoleto?

Para cualquier duda, escriban su comentario en el artículo. Y dejen volar su mente y pensar… ¿Cuántas veces me visto para seducir?

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