Articulo Calzado mexicano China CICEG De la redacción México Noticias

Armadoras arrebatan trabajadores a zapateros

Guanajuato ha fallado, estamos siendo testigos del lento pero seguro declive de la industria zapatera en el Bajío. Aunque los datos en el comercio cuero-calzado parecer ir en aumento, según CICEG, pareciera que no reflejan la realidad.

Hace ya 6 años el gobierno estatal apostó por convertir a la zona metropolitana de Guanajuato en el nuevo clúster automotriz más grande de México, repartiendo tierras, dando facilidades fiscales, prometiendo mano de obra calificada; así, fueron como llegaron cerca de 7 nuevas magno empresas distribuidas a lo ancho del estado. Armadoras como Mazda, Ford, Honda, Toyota, Volkswagen y la llantera Pirelli se unieron a la ya existente General Motors para transformar el estado en un atractivo clúster industrial a los ojos del mundo.

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El breakpoint

En esos mismos años, la industria cuero-calzado se ha enfrentado con garras y dientes contra un adversario que tiene todas las de ganar. La entrada del calzado chino a México amenazó con grandes fauces a la cadena tradicional del calzado hecho en el Bajío, invasión que quisieron retardar con los incrementos a los aranceles en las importaciones y entorpecer los procesos burocráticos para el ingreso aduanal de las mercancías. Y tal pareciera que el apoyo y las defensas del gobierno federal y estatal dejaron de preocuparse por el sector.

Guanajuato ha fallado en la atracción de inversiones de empresas del sector calzado y marroquinería que buscan salir de China ante el encarecimiento de los costos de producción.

Pese a ser el centro del clúster cuero–calzado en el país, no está convenciendo del todo a inversionistas chinos, colombianos y estadounidenses por cuestiones como la falta del dominio de inglés entre los empleados, así como la escasa experiencia con clientes internacionales, y el costo de mano de obra que no es tan barato como se cree, afirma Pedro Camarena Plascencia, presidente de la Cámara de la Industria de la Curtiduría de Guanajuato (CICUR).

Hay empresas de origen estadounidense que maquilaban en China y voltean a México, incluso empresas chinas que están volteando a México en vez de Europa del Este.

“Ya China no está siendo tan atractivo y en ese sentido sí hay empresas marroquineras (y calzado) que están llegando a León, está habiendo una oportunidad muy interesante por el tipo de piel que se maneja”, revela Camarena Plascencia.

En León se produce desde pieles naturales, vegetalizadas, con grabados y para la industria aeronáutica, lo que provoca interés de empresas por instalarse en el municipio o alrededores.

La mano de obra en las fábricas zapateras se hace cada vez más escasa y no por cuestiones meramente de población, sino por el panorama económico de las mismas. Muchos han optado por un sistema de pago “a destajo”, contratos temporales de un año y condiciones laborales que no parecen mejorar.

“Antes, hacer calzado era una cuestión de orgullo. Veías en las fábricas a chavos más esmerados por aprender, por lucir a la altura de una empresa en cuestión de conocimientos. En los últimos años hemos tenido que optar por contratar personas de zonas suburbanas, a menores de edad y personas que no quieren ser productivos en una empresa”, asegura Juan José Rocha, gerente comercial de Gösh.

Los salarios en la industria zapatera oscila en los 1,000 pesos a la semana, pero entre los obreros calificados y los más calificados reciben percepciones que van de los 2,000 a los 3,500 pesos semanales.

El competidor está en casa

Las empresas transnacionales que llegan a México, específicamente a Guanajuato, buscan la ubicación estratégica y el bono poblacional que lamentablemente se traduce en mano de obra barata, lo que representa una ventaja competitiva para ellos, pues el pago por hora promedio de los trabajadores mexicanos es de 3.95 dólares, mientras que el de los estadunidenses es de 34.0 y de los canadienses 40.4 dólares.

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Se busca que las Pymes sean proveedores de estas grandes empresas, mediante el desarrollo de procesos de profesionalización y especialización, a fin de que el trabajador sea capaz de aportar mayor productividad y valor a los procesos y productos para que el mercado le asigne un sueldo mucho mayor.

Hoy un obrero general de la industria automotriz gana menos de cinco mil pesos al mes, un operario con media especialización, puede ganar el doble, hasta 15 mil pesos, y un técnico especializado, sin ser ingeniero, puede alcanzar un salario de entre 20 y 30 mil pesos.

Según el estudio “Sueldos y salarios, permanencia, rotación y ausentismo”, elaborado por la Secretaría de Desarrollo Económico Sustentable, la Comisión Estatal de Productividad y el Centro Universitario Vinculación con el Entorno de la Universidad de Guanajuato, el salario promedio diario que ofrecen las armadoras establecidas en el país para un operador (ensambladores, técnicos en mantenimiento, trabajadores generales y almacenistas) es de 158 pesos.

Los sueldos más altos a nivel operativo son los de los técnicos en mantenimiento, que pueden ir desde los 436 pesos en el caso de General Motors, 490 pesos, en Ford y hasta 776 pesos en Volkswagen, según sus contratos colectivos de trabajo.

Entre las armadoras que ofrecen los sueldos más bajos para un técnico están Mazda, que paga 120 pesos y KIA con 142. En el caso de ambas empresas sus prestaciones se limitan a las de ley, aunque KIA ofrece cinco días laborables con goce de sueldo por paternidad.

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